Publicado por: Jeffrey Duran viernes, 24 de octubre de 2014


Si no quieres tener WiFi ni un teléfono móvil, la solución es sencilla: no los contrates. El problema que tiene Stefanie Russell, una septuagenaria de Steyning, en el distrito de West Sussex en Inglaterra, no es por lo que ella pueda controlar si no por las señales que emiten sus vecinos.



Stefanie asegura, a pesar de no tener un diagnóstico médico que lo confirme, que buena parte de los dolores de cabeza y las náuseas que lleva sintiendo en los últimos meses provienen de las señales de radio que emiten los dispositivos electrónicos. Su solución ha sido contratar una empresa especializada que, previo pago de 4.000 libras (algo más de 5.000 euros al cambio actual),ha cubierto tanto el interior como el exterior de su casa con una pintura especial que repele la radiación.
No es ningún misterio afirmar que constantemente estamos expuestos a decenas de diferentes señales, ya sean provenientes de dispositivos domésticos (routers WiFi, teléfonos móviles, ordenadores, tablets; la importancia del Internet of Things es cada vez mayor) o de antenas exteriores. La denominada hipersensibilidad electromagnética (en inglés electromagneteic hypersensitivity o EHS, hay algo más de información en Wikipedia) es una realidad reconocida por la Organización Mundial de la Salud que, si bien es cierto que su afección no es masiva, sí repercute en un pequeño porcentaje de la población.

No es un tema baladí y, de hecho, es una cuestión que algunos consideran va en aumentodebido precisamente al cada vez mayor número de conexiones inalámbricas existentes. En The Argus, un medio local inglés, entrevistan a Stefanie y hablan con mayor profundidad de su caso y una de las ideas que le rondan la cabeza: concienciar a los colegios de los peligros del uso de transmisiones inalámbricas.
Por Xataka

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